El cierre de 2025 y el inicio de 2026 generaron confusión entre jubilados y pensionados, ya que ambos meses incluyen un bono extraordinario, pero las condiciones y el impacto en el ingreso no son iguales. Comparar diciembre con enero hace que muchos se pregunten por qué, pese al refuerzo, el dinero que reciben en enero parece diferente.
Durante diciembre, los pagos previsionales siguieron una lógica particular, marcada por la acumulación de bonos y aguinaldo. En enero, en cambio, comienza un nuevo esquema de cobros, con aumento por movilidad, sin aguinaldo y con un bono que no es una continuidad automática del mes anterior.
Para comprender estas diferencias, es clave analizar el monto del bono, la base de cálculo y el objetivo de cada refuerzo dentro del sistema administrado por ANSES.
El bono de diciembre: un esquema que finalizó
El bono abonado en diciembre de 2025 formó parte de un programa de ayudas previsionales que se extendió desde enero de 2024 hasta diciembre de 2025. Su finalidad era compensar los efectos de la antigua fórmula de movilidad, establecida por la Ley 27.609, que no ajustaba directamente por inflación.
Ese mes, los jubilados cobraron el medio aguinaldo junto al haber mensual, convirtiendo a diciembre en el de mayor ingreso anual. Por ello, el bono de diciembre se percibió como continuación de pagos previos, no como un refuerzo aislado.

El bono de enero: refuerzo nuevo con decreto propio
A diferencia de diciembre, el bono de enero 2026 no es una prórroga automática, sino un bono nuevo creado por decreto presidencial publicado en el Boletín Oficial. El Gobierno lo define como una compensación puntual para el inicio del año, en un mes en que los jubilados ya no reciben aguinaldo.
El decreto fija un monto máximo de $70.000 por titular, sin descuentos ni carácter remunerativo, y detalla quiénes lo cobran y bajo qué condiciones, generando diferencias claras respecto de diciembre.
Cambios en la base de cálculo y alcance del bono
Otra diferencia clave es que el bono de enero se calcula sobre haberes más altos, debido a un aumento del 2,5 % por movilidad, que eleva la jubilación mínima a $349.401,58. En diciembre, el bono se calculaba sobre un mínimo menor.
Esto cambia el tope de ingresos para acceder al bono. En enero, el límite es la suma del haber mínimo más el bono máximo, lo que provoca que algunos jubilados que cobraron bono variable en diciembre reciban menos refuerzo o no lo cobren en enero.
Un requisito más explícito en enero
El bono de enero incluye una condición clara en el decreto: el beneficio previsional debe estar vigente en el mes de pago. Si la jubilación o pensión está suspendida o dada de baja en enero, el bono no se paga, aunque se haya recibido en diciembre.
Esto explica por qué algunos jubilados perciben diferencias entre diciembre y enero, más allá del haber o del monto del refuerzo.
Por qué enero se cobra distinto aunque exista bono
En resumen, diciembre y enero comparten la presencia de un bono, pero responden a esquemas distintos. Diciembre combinó haber, aguinaldo y refuerzo dentro de un sistema que llegó a su fin. Enero comienza con aumento por inflación, sin aguinaldo y con un bono nuevo, más focalizado y regulado por reglas específicas.