La Escuela de Educación Técnica N° 1 Dr. Manuel Belgrano de Maimará volvió a presentar en su localidad la carroza con la que participó de la Fiesta Nacional de los Estudiantes (FNE) 2026. La exhibición permitió que vecinos y familias pudieran observar de cerca los detalles de un proyecto que durante meses involucró a decenas de estudiantes y que fue llevado a la Ciudad Cultural de San Salvador de Jujuy.

La propuesta tuvo como temática principal el universo de Cómo entrenar a tu dragón. La carroza lució una figura de Chimuelo en la parte superior y contó además con un gran dragón móvil que recorrió la Ciudad Cultural durante la FNE.

Pero la propuesta de la EET N° 1 tuvo también un elemento que terminó ganándose un lugar especial entre el público: “Hamburguesa”, un carrito motorizado creado por los estudiantes y montado sobre un monopatín eléctrico. Con su rostro expresivo y su particular diseño, el pequeño vehículo recibió aplausos, generó numerosas fotografías y se convirtió en una de las grandes atracciones de la presentación de Maimará.

Una carroza con 195 movimientos

Más allá de su impacto visual, la estructura se destacó por la complejidad técnica del proyecto. La carroza alcanzó aproximadamente 10 metros de largo, 4,50 metros de ancho y 4,40 metros de altura máxima, con un total de 195 movimientos.

Los mecanismos fueron desarrollados por los propios estudiantes a través de diferentes sistemas y conexiones. El trabajo incluyó sistemas neumáticos e hidráulicos, iluminación, estructuras y mecanismos destinados a generar los movimientos de las distintas figuras.

El proyecto comenzó el 13 de julio y en sus primeros momentos reunió a más de 100 estudiantes, que fueron distribuyéndose en diferentes áreas de trabajo. Finalmente, alrededor de 80 carroceros participaron del proceso de construcción y puesta a punto.

Jair Cruz, el jefe de carroceros, contó cómo fue el desafío

Uno de los principales testimonios durante la presentación fue el de Jair Cruz, jefe de carroceros, quien explicó que el grupo estuvo organizado en 11 secciones, con equipos de aproximadamente siete estudiantes.

Cruz destacó que uno de los aspectos más importantes fue todo lo que los jóvenes aprendieron durante el proceso. Al comenzar el proyecto, muchos de ellos prácticamente no tenían experiencia en determinadas tareas técnicas y, con el paso de los meses, fueron adquiriendo conocimientos en soldadura, estructuras y mecanismos.

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“Casi ninguno de los chicos había soldado”, explicó, y destacó que al finalizar el proyecto algunos estudiantes habían logrado desarrollar habilidades que incluso les permitían realizar determinados trabajos de manera autónoma.

Para el jefe de carroceros, ese aprendizaje constituye uno de los principales resultados del proyecto, independientemente del premio obtenido en la competencia.

Tiago López de Samponi explicó cómo funcionaban los mecanismos

Uno de los carroceros, Tiago López de Samponi, explicó durante la presentación parte del trabajo realizado con los sistemas de movimiento.

En su caso, trabajó con el sistema neumático, compuesto por un compresor y válvulas que permitían enviar aire para generar movimientos en distintas partes de la estructura. También explicó el funcionamiento de los cilindros hidráulicos, utilizados para levantar, bajar y desplazar diferentes componentes.

El trabajo con estos mecanismos formó parte de una experiencia en la que los estudiantes tuvieron que aplicar conocimientos adquiridos durante su formación técnica y, al mismo tiempo, resolver problemas que surgían durante la construcción.

El resultado fue una carroza con 195 movimientos, una cifra que refleja la complejidad técnica alcanzada por el grupo.

Horas de trabajo y problemas que obligaron a empezar de nuevo

Jair Cruz recordó que el proceso estuvo marcado por dificultades que obligaron a los estudiantes a probar diferentes soluciones.

Los mecanismos se rompían, debían ser reparados y en algunos casos tenían que volver a trabajar sobre determinadas partes hasta conseguir el movimiento buscado.

El jefe de carroceros contó que hubo jornadas extremadamente extensas y que algunos estudiantes llegaron a permanecer prácticamente toda la noche trabajando para solucionar problemas de la estructura.

Incluso hubo jóvenes que llegaron a pasar alrededor de dos días prácticamente sin dormir para conseguir que determinados movimientos funcionaran.

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Aun con esas dificultades, Cruz destacó la capacidad del grupo para no abandonar ante los errores y buscar alternativas hasta conseguir que los mecanismos funcionaran.

El reciclaje también fue parte del proyecto

Otro de los aspectos destacados por los estudiantes fue el uso de materiales reciclados para el revestimiento de la carroza.

El trabajo no consistió simplemente en conseguir materiales, sino también en buscarlos, seleccionarlos, limpiarlos y prepararlos antes de incorporarlos a la estructura.

Entre las experiencias que recordaron aparece el uso de botellas de leche para una parte del revestimiento del barco. Algunas de las botellas recibidas todavía tenían restos de leche, lo que obligó a los estudiantes a limpiarlas antes de poder utilizarlas.

Detrás de ese detalle también quedó reflejado el trabajo artesanal que demandó la construcción de la carroza.

“Hamburguesa”, el carrito que se ganó al público

Entre todos los elementos de la propuesta, “Hamburguesa” tuvo una repercusión particular. Los estudiantes construyeron este carrito motorizado con una estructura montable sobre un monopatín eléctrico, incorporándole un rostro expresivo que rápidamente llamó la atención de quienes presenciaron la FNE.

El pequeño vehículo se convirtió en una de las grandes sensaciones de la edición 2026, recibiendo aplausos y despertando el interés del público, que buscaba fotografiarse junto a él.

Su presencia permitió sumar otro componente llamativo a una propuesta que tenía como eje central a los personajes y criaturas de Cómo entrenar a tu dragón, pero que también mostró la creatividad y las posibilidades técnicas desarrolladas por los estudiantes de la escuela de Maimará.

El acompañamiento de las familias y de toda la comunidad

Los estudiantes destacaron especialmente el acompañamiento recibido de sus familias durante los meses de trabajo.

Padres y familiares se acercaban al lugar de construcción, colaboraban con la preparación de alimentos, llevaban café y bebidas y permanecían durante la madrugada para acompañar a los jóvenes.

El profesor Velázquez también agradeció el apoyo recibido desde Maimará, Tilcara y toda la Quebrada de Humahuaca, además del acompañamiento de instituciones gubernamentales y no gubernamentales.

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Según explicó, esa colaboración permitió afrontar distintos aspectos del proyecto, desde la construcción y el traslado hasta la alimentación de los estudiantes.

El quinto premio no define la experiencia

La carroza obtuvo el quinto premio, un resultado que los estudiantes reconocieron, aunque dejaron claro que el valor de la experiencia no está determinado solamente por la ubicación final.

“Más allá del premio”, fue una de las ideas que más se repitió entre los carroceros, quienes destacaron los vínculos construidos, las dificultades superadas y todo lo aprendido durante el proceso.

Otro docente coincidió con esa mirada y sostuvo que los estudiantes deben quedarse principalmente con la experiencia de haber diseñado, construido y hecho realidad un proyecto de grandes dimensiones.

También destacó que durante el proceso tuvieron que enfrentar problemas y encontrar diferentes formas de resolverlos, llevando conocimientos de la formación técnica a una construcción concreta.

Lo aprendido quedará para los próximos carroceros

Uno de los objetivos que ahora se plantean los estudiantes es transmitir todo lo aprendido a las próximas generaciones.

Jair Cruz explicó que los actuales carroceros podrán acompañar a los alumnos de cuarto año que participarán en el proyecto del próximo año, compartiendo tanto los conocimientos adquiridos como los errores cometidos durante esta experiencia.

La intención es que puedan enseñarles lo que aprendieron durante estos meses y advertirles sobre algunas de las dificultades que ellos mismos tuvieron que atravesar, especialmente la importancia de organizar los tiempos y no subestimar el trabajo que demanda cada etapa.

De esta manera, la presentación de la carroza en Maimará permitió volver a poner en primer plano una creación que fue mucho más que una estructura para una competencia. La propuesta de la EET N° 1 Dr. Manuel Belgrano combinó formación técnica, creatividad y trabajo colectivo: desde Chimuelo y el gran dragón móvil inspirados en Cómo entrenar a tu dragón hasta los 195 movimientos y la particular “Hamburguesa”, detrás de cada elemento hubo meses de trabajo de estudiantes, docentes, familias y una comunidad que acompañó el proyecto.

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