La administración nacional anunció la eliminación gradual de los impuestos a la importación de teléfonos móviles, con el objetivo de reducir la diferencia de precios con otros mercados y regularizar el comercio formal.
La iniciativa apunta específicamente a frenar el contrabando y dinamizar la competencia entre empresas del sector.
Actualmente, los celulares pagan un arancel del 16%, que disminuirá al 8% en una primera fase y llegará a 0% en enero de 2026. Paralelamente, los Impuestos Internos bajarán del 19,5% al 9,5% para estos productos. Analistas del sector estiman que los equipos premium podrían abaratarse hasta un 30%.
Como referencia, un iPhone 16 Pro Max de 256 GB, que hoy cuesta $2.629.990, podría venderse en $2.288.000 tras la primera rebaja, y alcanzaría los $2.138.000 cuando se complete la desgravación.
Si bien estos valores seguirían superando a los de mercados como Estados Unidos o Brasil, la medida acerca los precios locales a estándares internacionales y mejora el acceso a tecnología actualizada para los consumidores argentinos, quienes actualmente pagan precios considerablemente más altos que en otras regiones por dispositivos equivalentes.










