El próximo martes 17 de febrero, se producirá un eclipse solar anular, considerado por los especialistas como uno de los fenómenos astronómicos más impactantes del siglo.
Durante este evento, la Luna pasará frente al Sol, pero no lo cubrirá totalmente. El efecto será un disco solar rodeado por un borde brillante, conocido como “anillo de fuego”.
El eclipse comenzará alrededor de las 09:56 UTC (6:56 a. m. en Argentina) y se extenderá por más de cuatro horas, concluyendo a las 14:27 UTC (11:27 a. m. en Argentina).
No obstante, la fase más espectacular, la del “anillo de fuego”, ocurrirá aproximadamente dos horas después y durará solo dos minutos en el punto de máxima anularidad, según los cálculos del Instituto Geográfico Nacional de España.
Dónde será visible el eclipse solar
La visibilidad del eclipse dependerá de la ubicación geográfica. La fase total podrá observarse únicamente desde zonas remotas, especialmente en la franja que cruza la Antártida y el Océano Austral.
Sin embargo, en el extremo sur de América del Sur, el sur de África, Madagascar y áreas oceánicas cercanas, será posible disfrutar de un eclipse parcial, donde se verá la Luna “mordiendo” el disco solar.
Por qué se lo considera un fenómeno extremo
El eclipse del 17 de febrero se clasifica como extremo por varios motivos:
- Anularidad definida: la Luna cubrirá cerca del 96,3% del Sol, sin ocultarlo por completo, generando un anillo luminoso muy llamativo.
- Condiciones orbitales únicas: la Luna estará próxima a su apogeo, el punto más lejano de la Tierra, por lo que su tamaño aparente será menor y no logrará tapar completamente al Sol.
- Accesibilidad limitada: la mejor visibilidad será únicamente para expediciones científicas o aventureros en zonas inhóspitas.
Precauciones a tener en cuenta
Los expertos advierten que nunca se debe mirar directamente al Sol, ni siquiera durante un eclipse parcial. Para observar el fenómeno de manera segura, es imprescindible utilizar gafas especiales para eclipses o filtros solares certificados en telescopios y cámaras. Mirar al Sol sin protección puede provocar daños irreversibles en la vista.











