Entre los paisajes más impresionantes de la Puna jujeña, emerge Cusi Cusi, un pueblo pequeño que parece de otro mundo. Se ubica en el departamento de Santa Catalina, al noroeste de Jujuy, muy cerca de la frontera con Bolivia.
¿Cómo llegar a este paraíso escondido? Está a 350 km de San Salvador de Jujuy y a más de 3.800 metros de altura. Para arribar, se debe tomar la Ruta Nacional 9 hasta La Quiaca y luego seguir por caminos secundarios hacia el oeste. El viaje, aunque largo, es una aventura inolvidable: cruza salares, quebradas y parajes de una belleza natural abrumadora.
Cusi Cusi está cerca de destinos turísticos como La Quiaca, Yavi y Santa Catalina, pero se destaca por su aislamiento y autenticidad. Muy próximo se halla su mayor atractivo: el Valle de la Luna jujeño, una formación geológica de colores vibrantes que parece un paisaje extraterrestre y aún conserva su esencia virgen.
Un paraíso para aventureros y fotógrafos
La geografía de Cusi Cusi es dramática y cautivadora: cerros rojizos, barrancos multicolores, cielos despejados y una paz absoluta. Es perfecto para trekking, fotografía y conexión con la naturaleza, ya que desde aquí se exploran lugares como el cerro Chañi, ríos de montaña y comunidades locales con tradiciones ancestrales.
Vive la cultura y tradición andina
El pueblo ofrece una experiencia de turismo rural y cultural. Los visitantes pueden hacer caminatas guiadas por lugareños, visitar talleres de tejidos artesanales, unirse a festividades religiosas andinas o simplemente disfrutar del ritmo tranquilo de la vida puneña.
La gastronomía local es otro gran atractivo, con platos típicos como guisos de quinua, papas andinas, carne de llama y quesos de cabra. Todo se sirve en cerámica regional, acompañado de la calidez de sus habitantes, quienes comparten con orgullo su herencia cultural.
Más que un destino, una experiencia transformadora
Cusi Cusi no es un lugar turístico común: es una vivencia profunda y serena, ideal para quienes buscan escapar de lo convencional y reconectar con lo esencial. Aquí no hay multitudes ni lujos, pero sí paisajes imponentes y una cultura que emociona.
Este rincón es ideal para viajeros que desean desconexión, autenticidad y naturaleza en estado puro. Un viaje a Cusi Cusi no solo sorprende, sino que deja una huella imborrable en el corazón.











