Inicio REGIÓN Maimará: trabajadores del hospital Miguel Ángel Miskoff crearon un espacio verde para...

Maimará: trabajadores del hospital Miguel Ángel Miskoff crearon un espacio verde para pacientes y sus familias

La iniciativa nació de conversaciones entre compañeros durante las guardias y se concretó gracias al trabajo solidario del personal de salud y las donaciones de vecinos de Maimará y otras localidades de la Quebrada. El lugar cuenta con asientos reciclados, plantas e iluminación solar, y busca ofrecer un ambiente más cómodo y tranquilo durante las internaciones.

Un espacio verde pensado para acompañar a los pacientes durante su recuperación quedó concretado en el Hospital Miguel Ángel Miskoff de Maimará, gracias a una iniciativa impulsada por trabajadores de la institución y al aporte solidario de la comunidad.

En diálogo con Radio Azul, la bioquímica Elena Guanuco, integrante del equipo del hospital, contó cómo surgió el proyecto, el trabajo que realizaron para acondicionar el lugar y la colaboración de vecinos de distintas localidades que se sumaron para hacerlo realidad.

La propuesta busca ofrecer un ambiente más agradable para las personas internadas, que puedan salir un momento de sus habitaciones cuando su estado de salud se lo permita, sentarse cómodamente y compartir un rato al aire libre con sus familiares.

Cómo nació el proyecto en el hospital de Maimará

Guanuco explicó que la idea surgió durante conversaciones entre compañeros en los días de guardia. Al observar las necesidades de los pacientes internados, el personal advirtió que sería importante contar con un espacio donde pudieran descansar fuera de las habitaciones cuando se sintieran mejor.

“Habíamos visto que nuestros pacientes internados necesitaban un espacio más privado para salir cuando se sienten un poquito mejor”, relató la bioquímica durante la entrevista.

A partir de esa inquietud, trabajadores de distintos servicios del hospital comenzaron a organizarse para transformar un sector disponible en un espacio verde y de descanso.

Para reunir los recursos necesarios, realizaron ventas de empanadas y pizzas. Guanuco destacó especialmente el compromiso de sus compañeros, que dedicaron horas de su tiempo libre a preparar los alimentos, incluso durante la noche, y a buscar leña para poder cocinar.

La iniciativa se convirtió así en un trabajo colectivo que involucró a distintos integrantes del personal sanitario, más allá de sus tareas habituales.

Reciclaje, donaciones y trabajo solidario

Uno de los aspectos destacados del proyecto fue el aprovechamiento de materiales y la colaboración de personas que ofrecieron tanto elementos como mano de obra.

Según contó Guanuco, una trabajadora consiguió pallets donados y el compañero Federico España se encargó de construir con ellos un juego de living para el sector. También reciclaron colchones para confeccionar los almohadones de los asientos.

A estos aportes se sumaron otras donaciones que permitieron avanzar con el acondicionamiento del lugar. El señor Mamaní colaboró con una puerta, mientras que un soldador de Huacalera ofreció su trabajo para ayudar con la construcción de un portón.

Una familia amiga también aportó materiales para la pintura del espacio. Guanuco recordó que ese vínculo surgió después de que sus integrantes escucharan una referencia al proyecto en un programa radial y se acercaran al hospital para conocer la iniciativa.

A partir de ese primer contacto, continuaron colaborando y hasta propusieron nuevas ideas para mejorar el acompañamiento de los pacientes, como reunir libros para crear un espacio de lectura y conseguir juguetes.

Vecinos de la Quebrada aportaron plantas, tierra y materiales

La solidaridad también llegó desde distintas localidades de la región. Durante la entrevista, Guanuco agradeció la participación de personas de Maimará y de otros puntos de la Quebrada, entre ellos Bárcena, Purmamarca y Huacalera.

La colaboración no se limitó a las donaciones económicas o a los materiales de construcción. También hubo vecinos que ofrecieron recursos propios para contribuir con el espacio verde.

La bioquímica recordó especialmente el gesto de una paciente que, al no poder realizar otro tipo de aporte, se ofreció a donar tierra abonada de su quinta. Además, trabajadores y vecinos acercaron bolsas de tierra y abono para preparar el suelo y colocar las plantas.

“Es lindo poder dar lo que tenés”, expresó Guanuco al destacar que cada colaboración fue importante para concretar el proyecto.

La profesional señaló que, a medida que se difundía la iniciativa, distintas personas se comunicaban para preguntar qué hacía falta y de qué manera podían ayudar.

https://radioazultilcara.com.ar/wp-content/uploads/2026/10/WhatsApp-Video-2026-10-16-at-11.06.58.mp4

Un lugar para descansar, compartir y acompañar a los pacientes

El espacio fue pensado para que los pacientes puedan pasar un momento fuera de las habitaciones cuando su condición de salud lo permita, respirar aire fresco y descansar en un entorno más agradable durante la internación.

La bioquímica explicó que las habitaciones tienen cuatro camas, por lo que en ocasiones coinciden varios pacientes con sus respectivas familias durante las visitas. Esa situación puede resultar incómoda, tanto para quienes permanecen internados como para sus acompañantes.

Por eso, contar con un lugar alternativo permite disponer de un ambiente más cómodo para compartir un momento en familia, sin concentrar todas las visitas dentro de las habitaciones.

El sector también cuenta con iluminación cálida y un sistema de energía solar, que permite mantener iluminado el espacio durante la noche.

La propuesta apunta a que el lugar pueda utilizarse para sentarse, leer, conversar o simplemente descansar durante un momento de la internación, siempre que las condiciones de salud de cada paciente lo permitan.

El compromiso del personal del Hospital Miguel Ángel Miskoff

Durante la entrevista con Radio Azul, Guanuco agradeció a sus compañeros y a todas las personas que hicieron posible la concreción del proyecto.

También destacó que la iniciativa representa una manera de acompañar a quienes atraviesan una enfermedad y de mejorar, desde las posibilidades de la comunidad hospitalaria, las condiciones durante su estadía.

“Es pasar un poco mejor este momento tan triste que es la enfermedad”, explicó al referirse al propósito del espacio.

Al finalizar, envió un saludo a los trabajadores que se encontraban de guardia y al personal del Hospital Miguel Ángel Miskoff, además de agradecer a las familias, vecinos y colaboradores de Maimará y de toda la Quebrada.

La experiencia demuestra cómo una necesidad cotidiana detectada por los propios trabajadores de la salud puede transformarse en un proyecto concreto cuando se unen el esfuerzo del personal hospitalario, el reciclaje y la solidaridad de la comunidad.

El nuevo espacio verde ya quedó acondicionado para ofrecer un lugar de descanso y encuentro dentro del hospital de Maimará, con la intención de hacer más llevadera la internación de los pacientes y brindar mayor comodidad a sus familias.

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Exit mobile version